Así como hacemos un detox para limpiar nuestro organismo de todo aquello que no nos funciona; o nos exfoliamos la cara para quitar impurezas, necesitamos limpiar nuestra casa o lugar de trabajo para darle equilibrio.
Uno de los ritos ancestrales más utilizados para lograrlo es la quema de hierbas o sahumerios.Sahumo es el término y se refiere a cualquier técnica de limpieza espiritual o energética en la que se utiliza humo.
Pueden ser desde los clásicos sahumerios hasta los sahúmos (una mezcla de plantas secas).
El humo tiene un poder curativo medicinal y terapéutico.
El sahumado con hierbas despeja la mente, aumenta la creatividad, desbloquea energías, purifica y limpia ambientes.
También puede funcionar para bajar la ansiedad y el estrés o dar más energía.
El humo eleva nuestras intenciones al cielo, el alma de cada planta guiará nuestra cura.El sahúmo es un ritual muy antiguo y sagrado que permite que la energía estancada circule. Las culturas ancestrales eran profundamente conscientes de que la naturaleza ofrece todo lo que el ser humano necesita para sanar el cuerpo físico y el alma. Las plantas medicinales son parte esencial de la sabiduría de la tierra y te regalan la posibilidad de transformar la vibración de un espacio para atraer amor, calma, claridad.
Esta práctica consiste en quemar hierbas, resinas, maderas, polvos y flores sobre un carbón vegetal encendido, dentro de un cuenco apto para altas temperaturas. El humo que sale de esta unión se distribuye por todo el espacio que necesita purificarse.
¿QUÉ NECESITAS PARA SAHUMAR?
– Un recipiente que soporte el calor, como una sahumadora de barro o cerámica.
– Carbones vegetales redondos y chatos. Puedes conseguirlos en bazares y santerías.
– Las hierbas o mezcla de hierbas que necesites según cuál sea tu intención.
– ¡Un propósito claro! Puedes preguntarte: ¿para qué voy a encender este sahúmo? ¿qué necesito? ¿claridad, limpieza, confianza o tranquilidad?
¿CÓMO SAHUMAR?
Con el espacio limpio, primero debes encender el carbón vegetal dentro de la sahumadora. Libera el primer humo que desprende en el exterior. Luego, con las puertas y ventanas cerradas, deposita las hierbas sobre el carbón y recorre todo el ambiente con el humo sagrado. Es ideal comenzar por las esquinas más alejadas: son los puntos donde la energía se estanca.


