Recordar
para sanar
No te ofrezco teorías: te ofrezco un espacio sostenido por la certeza de quien ya caminó el territorio del dolor y aprendió a regresar al orden original.
El llamado antes del milagro
Mi camino no empezó en las aulas ni en los manuales; empezó en el territorio del caos, el dolor y una búsqueda profunda de respuestas. Mucho antes de quedar embarazada, cuando mi hija era solo un anhelo sutil, sentí una convicción ciega pero rotunda: debía limpiar el territorio y preparar la tierra. Necesitaba sanar mi propia historia para tener herramientas reales y diferentes que ofrecerle a la vida que vendría a través de mí.
Siempre me costó adaptarme a los grupos o encajar en los moldes establecidos; el concepto tradicional de pertenencia nunca fue para mí. Y fue justamente ese aparente «no lugar» el que me empujó a mirar hacia adentro y a transitar mi propio proceso de liberación.
Del aprendizaje al recuerdo
Comencé a formarme formalmente como acompañante en Biodescodificación, pero mi curiosidad y una sed insaciable de respuestas me llevaron a entender que eso era solo la punta del iceberg. Una herramienta me fue entregando la llave de la siguiente.
«Muchas de las medicinas no las estaba aprendiendo: las estaba recordando. Ya vivían en mí.»
La formación solo vino a ponerles un nombre humano y técnico a certezas que mi alma ya traía de vidas pasadas. Con los años dejé de seguir estructuras rígidas: comencé a fusionar saberes, a desarmar los manuales y a aportar mi propia impronta, creando técnicas vivas que se adaptan a la necesidad real de cada ser.
Tejiendo entre las montañas y el mar
Durante mucho tiempo mi canal se abrió paso acompañando los procesos de sanación de cientos de mujeres a través del Rito del Útero, tejiendo una red invisible de movimiento, alivio y fuerza femenina. Mis primeras iniciaciones en el Munay Ki me enseñaron a sostener la energía y a tejer desde la fuerza inamovible de los Apus, las montañas.
Pero los procesos de la Tierra y el espíritu son sabios: cuando mi canal estuvo maduro y mi energía lista, la vida me movió hacia la fluidez y la inmensidad del mar, el escenario desde donde hoy sigo tejiendo, expandiendo y entregando mi medicina.
Llevo años de trabajo implacable sobre mi propio cuerpo, mi historia y mi canal energético.